lunes, febrero 18

afu.-

En ese entonces podía mirarte directamente a los ojos y contarte la más dulce historia de amor jamás escrita, en ese entonces podía contar cada uno de tus lunares sin aburrirme, en ese entonces las cosas eran fáciles y sencillas y no era necesario saber de ti todo los días. ¿Por qué llegaste así como si nada y sin mi consentimiento decidiste cambiar mis días? Solo en eso momento me di cuenta que todo lo anterior había sido completamente absurdo, contigo aprendí a vivir.