domingo, septiembre 30

De cero.-

Deje de lado el melancolismo y las noches de llamarte de madrugada porque te extrañaba. Deje de lado los excesos y los caprichos que aprendí contigo. Deje de lado las horas incesantes que miraba la Luna preguntándome si pensabas en mi. Deje de lado tus fotos. Cambie todo aquello que me recordara de ti (hasta mi blog) porque ahora tengo un por qué por el cual sonreír. Lo cambie por abrazos inesperados, besos desprevenidos y cariños permanentes. Lo cambié por mordidas a mitad de besos, por risas sobre su cabello, por corazones en mi cuaderno, por cantar todas las canciones de amor que se me antojen. De alguna forma me recuerda a ti ... Tal vez su corte de cabello, su barba, tal vez su forma de expresarse con los ojos; pero no es como tú, aguanta mis enojos, sabe cuando disculparse, sabe darme esos abrazos en los momentos precisos, sabe como hacerme sonreír sin mucho esfuerzo. Es nuevo todo esto, y no es que sea malo, pero me da miedo.